La política no es un partido de fútbol
Vivimos la elección como un clásico de fútbol: hinchadas, camisetas y un árbitro al que se insulta. Pero la política no es fútbol. De por qué somos tan manipulables, por qué los extremos se necesitan, y por qué el centro, el rigor y la cultura (no la tribuna) son la verdadera salida.